Cáncer de mama: cinco claves para cuidar tu salud y tu piel
Entre enero y julio de 2026, más de 7.600 mujeres de 17 regiones del Perú accedieron a servicios de diagnóstico de cáncer de mama a través de una red de 29 mamógrafos digitales, según el Ministerio de Salud (Minsa). Esta cifra refuerza la importancia de promover el acceso a los servicios de salud y fomentar la detección temprana de la enfermedad.
Además de la detección oportuna, el cuidado integral de las personas diagnosticadas con cáncer de mama es fundamental durante el tratamiento, especialmente porque algunas terapias oncológicas pueden provocar cambios en la piel, como sequedad, irritación o sensibilidad. En el marco de Octubre Rosa, la Dra. Evelinne Otero, médica dermatóloga de La Roche-Posay, comparte cinco recomendaciones para cuidar la salud y atender las necesidades de la piel durante este proceso.
1. Conoce tus antecedentes familiares: Tener familiares que hayan tenido cáncer de mama u ovario puede aumentar el riesgo de desarrollar estas enfermedades. Comparte esta información con un profesional de salud para evaluar si necesitas una valoración especializada o un plan de seguimiento específico.
2. Incorpora hábitos saludables: Mantener una actividad física regular, procurar un peso saludable y evitar el consumo de alcohol puede contribuir a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Es importante recordar que el alcohol está clasificado como carcinógeno del Grupo 1 por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), debido a la evidencia científica que demuestra su capacidad para causar cáncer.
3. Realiza tus controles médicos periódicos: La mamografía puede detectar alteraciones antes de que sean perceptibles. Por ello, es importante seguir las recomendaciones de tamizaje de acuerdo con la edad y el perfil de riesgo, incluso cuando no se presentan síntomas. Un profesional de salud puede orientar sobre cuándo iniciar los controles y con qué frecuencia realizarlos.
4. Reconoce las señales de alerta: Presta atención a la aparición de bultos en la mama o la axila, cambios en el tamaño o la forma del seno, alteraciones en la textura de la piel, como el aspecto de «piel de naranja», o lesiones que no cicatrizan. También pueden presentarse cambios persistentes en el pezón, similares a una alergia o un eccema, que podrían confundirse con afecciones dermatológicas comunes y retrasar el diagnóstico. Ante cualquiera de estas señales, busca una evaluación médica sin esperar al siguiente control.
5. Presta atención a los cambios en la piel durante el tratamiento: Algunas terapias oncológicas pueden provocar sequedad, irritación, mayor sensibilidad o fotosensibilidad. Es importante comunicar estos cambios al equipo médico y consultar qué productos y cuidados son adecuados para cada caso. Evita la automedicación y solicita orientación profesional ante cualquier reacción intensa.
«El cuidado dermatológico debe ir de la mano con el tratamiento oncológico desde el inicio, ya que algunas terapias pueden generar cambios en la piel, el cabello y las uñas, como resequedad, sensibilidad, caída del cabello o fotosensibilidad. Por ello, es importante adaptar los cuidados a las necesidades de cada paciente y contar con acompañamiento especializado para ayudar a manejar estos efectos y favorecer su bienestar durante esta etapa», explica la médica dermatóloga.
Como parte de su compromiso con el bienestar de las personas que atraviesan un tratamiento oncológico, La Roche-Posay impulsa Fight With Care, un programa global que promueve el acompañamiento y el cuidado de la piel de las personas que viven con cáncer y de sus cuidadores. Con esta iniciativa, la marca refuerza la importancia de incorporar el cuidado dermatológico como parte de una atención integral.

